Son las diez de la mañana del 26 de septiembre en el parque de Puente de Vadillos. Hay café, una bandeja de dulces que va pasando de mano en mano y diecinueve personas a punto de echar a andar. Algunas se conocen de toda la vida. Otras acaban de llegar desde Madrid. La mayor del grupo tiene 83 años. Ocho horas después, tras caminar junto al Embalse del Molino de Chincha y alargar la sobremesa, ya no hablan del paisaje: hablan de su pueblo.
Ese día te lo contamos más abajo. Antes va lo que necesitas para ir por tu cuenta: dónde está el embalse, cómo es la ruta PR-CU 92, qué vas a ver y cuándo conviene ir.
El Molino de Chincha, en pocas palabras
El Embalse del Molino de Chincha es un embalse del río Guadiela situado en Puente de Vadillos (Cañizares, Serranía de Cuenca) y terminado en 1947. Se recorre a pie por el sendero PR-CU 92: 8,8 km entre ida y vuelta, dificultad fácil y unas 2 horas y 10 minutos sin paradas, por un camino ancho a la sombra del pinar. Es apto para niños y muy agradecido en verano.
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Dónde está el Embalse del Molino de Chincha
El embalse empieza en Puente de Vadillos, una pedanía de Cañizares en el norte de la provincia, a unos 70 km de Cuenca capital y a unos 950 metros de altitud. Allí se juntan dos ríos, el Cuervo y el Guadiela, y allí arranca el agua embalsada.
Desde el pueblo, el embalse se estira hacia el noroeste entre pinares hasta el Estrecho de Guijarro, un paso angosto de roca caliza donde se levanta la presa. En ese punto, la presa y el Guadiela marcan el límite entre Puente de Vadillos y Carrascosa de la Sierra.
Puente de Vadillos queda en la carretera que sube hacia Beteta. Si te sobra tarde, sigue hasta la Hoz de Beteta, Monumento Natural desde 2004: el Guadiela atraviesa el cañón entero y puedes encadenar las dos visitas en el mismo día.
| Dato | Embalse del Molino de Chincha |
|---|---|
| Río | Guadiela, con las aguas del Cuervo |
| Localización | Puente de Vadillos (Cañizares) y Carrascosa de la Sierra, Cuenca |
| Terminado en | 1947 |
| Tipo de presa | Bóveda |
| Altura | 37 m desde los cimientos (folleto del sendero); 35 m en la ficha de la presa |
| Capacidad | 6 hm³ (folleto y ficha del embalse); 5,4 hm³ a nivel máximo normal (ficha de la presa) |
| Superficie | 60 hectáreas |
| Uso | Hidroeléctrico |
| Cuenca | Tajo |
Los datos salen del folleto oficial del PR-CU 92 y de las fichas de la presa y del embalse en iAgua. Las cifras de altura y capacidad no coinciden porque cada fuente mide distinto: el folleto cuenta la altura desde los cimientos y la ficha de la presa da la capacidad a nivel máximo normal.
Cómo llegar y dónde empieza la ruta
La ruta sale del propio Puente de Vadillos y avanza hacia el noroeste por la margen derecha del embalse. Es un camino forestal de unos 5 km hasta la presa que la Diputación de Cuenca mejoró en 2021 con 163.000 euros: acondicionaron varios miradores para que pares a descansar y arreglaron los apeaderos para que circulen mejor los vehículos. Así que cuenta con cruzarte con algún coche.
Poco antes de la Tinada de la Tía Cleta entras en el término de Carrascosa de la Sierra. Desde ahí sigues pegado al agua hasta el Estrecho de Guijarro y vuelves por el mismo camino.
La ruta PR-CU 92, paso a paso
La Ruta del Embalse del Molino de Chincha es un sendero homologado de pequeño recorrido. Va por un camino ancho y en buen estado, a la sombra de un pinar espeso, y el folleto oficial la recomienda para los meses de calor y para caminar con niños.
| Característica | PR-CU 92 |
|---|---|
| Inicio | Puente de Vadillos |
| Final | Presa del Molino de Chincha (Estrecho de Guijarro) |
| Distancia | 8,8 km, ida y vuelta |
| Tiempo | 2 h 10 min caminando sin parar. Suma de 1 a 2 horas para paradas |
| Dificultad | Fácil |
| Tipo | Lineal: se vuelve por el mismo camino |
| Altitud | Entre 920 y 961 m, apenas hay cuestas |
| Señales | Franjas blancas y amarillas. Un aspa indica camino equivocado |
| Ideal para | Verano, familias con niños y paseos tranquilos |
¿8,8, 9 o 10 kilómetros?
Si comparas fuentes verás cifras distintas. El folleto oficial habla de 8,8 km. La ficha de una salida organizada por la Junta redondea a 9 km en unas 3 horas, y algunos tracks de GPS, como el de Komoot, se acercan a los 10 km. La diferencia depende de dónde arranques en el pueblo y de cuántos miradores visites. Para no ir con prisa, calcula entre 9 y 10 km y unas 3 horas con paradas.
Qué vas a ver por el camino
- La unión del Cuervo y el Guadiela, nada más salir de Puente de Vadillos.
- La Tinada de la Tía Cleta, los restos de una antigua majada donde se guardaba el ganado.
- La Cueva de la Sierpe, abierta en la roca junto al agua.
- La Cañada del Río, otro de los puntos que señala el folleto.
- El Estrecho de Guijarro y la presa, final del recorrido, con la central hidroeléctrica que mueve el agua del embalse.
Y un dato curioso antes de irte del pueblo: en Puente de Vadillos funciona una fábrica de carborundo (carburo de silicio), una de las pocas de este tipo en el mundo, según el propio folleto del sendero.
La Cueva de la Sierpe, tal como la cuenta Juanma
Juanma, el guía de Cañibike, entra en esta cueva desde el kayak y explica cada formación. Empieza siempre por el nombre: si miras el embalse desde arriba, dibuja una serpiente larga y sinuosa, y la entrada de la cueva es su ojo.
Dentro, la roca es caliza. Del techo cuelgan estalactitas y desde el suelo crecen estalagmitas, gota a gota. Algunas, las que Juanma llama estalagmitas bebé, tienen alrededor de cien años. Hay un conjunto que forma los colmillos de la serpiente y, al fondo, una colada con estalactita y estalagmita que hace de lengua y garganta. Con la humedad que se filtra viven helechos lengua de ciervo, y fuera, una hiedra cubre casi 50 metros de pared y mete sus raíces hacia dentro.
Antes de que existiera el embalse, los pastores pasaban aquí la noche con su ganado. Hoy el agua manda: con el embalse lleno alcanza unos tres metros en la zona que llaman el Palacio de Cristal, por cómo se refleja la roca en el agua.
Desde el sendero verás la cueva por fuera. Para entrar, la forma segura es desde el agua y con guía, como en la ruta en kayak por el embalse.
Fauna y paisaje del Molino de Chincha
Lleva prismáticos. En el entorno del embalse viven el búho real, garzas, buitres y alguna nutria, según la información que difundió la Diputación cuando arregló el camino. El paisaje lo forman el pinar, los quejigos de las laderas y un agua de tono turquesa que luce mucho desde los miradores.
Este valle también tiene memoria de río. Por el Guadiela bajaban los gancheros, los hombres que conducían los troncos desde la sierra hasta Aranjuez y Toledo, un oficio que la propia Diputación defiende como Bien de Interés Cultural.
Cuándo ir y qué llevar
A pie puedes ir todo el año. En verano, la sombra del pinar convierte el PR-CU 92 en uno de los paseos más frescos de la zona, y por eso el folleto lo recomienda para los meses de calor. En primavera y otoño lo tendrás más tranquilo.
Para la mochila: agua de sobra, algo de comer, gorra y protector solar, calzado que sujete el tobillo y una capa de abrigo con chubasquero, porque en la sierra el tiempo cambia rápido. Lo que lleves, te lo traes de vuelta.
Tres formas de vivir el Molino de Chincha
- A pie y por libre. El sendero está señalizado y no tiene pérdida.
- A pie y con guía. En nuestras rutas de senderismo por la Serranía de Cuenca, Juanma adapta el recorrido y el ritmo al grupo y te cuenta lo que no viene en los paneles.
- En kayak. De abril a octubre, unas tres horas por aguas tranquilas con entrada guiada a la Cueva de la Sierpe y el seguro incluido.
Y si en tu grupo hay alguien a quien nueve kilómetros le quedan largos, mira nuestras propuestas de turismo inclusivo en Cuenca: naturaleza sin kilómetros que demostrar.
El día que caminamos el Molino de Chincha para recordar
Una idea que nació en el agua
Juanma conoce el Molino de Chincha desde el kayak. Lo ha remado muchas veces con grupos y ha entrado con ellos en la Cueva de la Sierpe. Pero en Puente de Vadillos, el pueblo donde empieza el embalse, nunca había organizado nada en tierra. Quiso estrenarse con una idea sencilla: reunir a gente con raíces en Puente de Vadillos y en Cañizares, caminar junto al agua y dejar que salieran los recuerdos.
La convocatoria corrió casi de boca en boca, como se han contado siempre las cosas en los pueblos. El 26 de septiembre se juntaron diecinueve personas: vecinos, hijos y nietos de familias de la zona, y José Luis y Rosa, una pareja de Madrid con un vínculo especial con estas tierras.
Ocho kilómetros al paso de todos
Quedaron a las diez en el parque. Café, dulces, la foto de grupo y, sobre las diez y media, a caminar. Recorrieron unos ocho kilómetros del PR-CU 92 con apenas cien metros de desnivel y tardaron unas cuatro horas. Había edades de todo tipo, entre ellas una mujer de 83 años, y el grupo marcó su propio paso. Nadie se quedó atrás.
Fue también una ruta para aprender a mirar. Por el camino se habló de los pinares y los quejigos, de las aves del embalse y del paisaje que lo rodea. Cada panel informativo servía de excusa para parar, reagrupar al grupo y comentar lo que contaba.
Al llegar al mirador del Molino de Chincha, con el embalse a los pies, llegó uno de los momentos del día. A la vuelta tomaron un sendero que cruza el paraje que en la zona llaman la Plaza de Toros y se detuvieron frente a la Cueva de la Sierpe, la misma que Juanma enseña desde el kayak, vista esta vez desde tierra.
Una mesa con sabor a casa
En el parque esperaba la comida, preparada con la ayuda de Imperio, la tía de Juanma: caldereta, tortilla de patata, patatas fritas, boquerones, ensalada de tomate y cebolla, chorizo y rosquillas de postre. Los tomates eran de la zona. Los huevos de las tortillas, de las gallinas de la familia. Ese tipo de detalle no sale en ninguna guía.
Pura, el pan y el horno abierto
En la sobremesa, el embalse pasó a segundo plano. Cada cual fue sacando lo suyo: vecinos que ya no están, personajes del pueblo, maneras de vivir que casi han desaparecido.
La historia que más emocionó a Juanma fue la de Pura, la panadera de Puente de Vadillos, que ya pasa de los ochenta. Durante años trabajó para que a nadie le faltara pan. Atendía prácticamente a cualquier hora, y en la panadería dejaban usar el horno a otros vecinos para asar su comida. Piensa en lo que eso significaba en un pueblo de la sierra: una puerta que se abría a cualquier hora y un horno que daba de comer a más casas que la suya.
José Luis y Rosa se integraron desde el primer café. Al final de la tarde, personas que por la mañana apenas se conocían ya formaban un grupo.
Lo que se quedó en Puente de Vadillos
Juanma volvió a casa con la sensación de que la jornada había salido mejor de lo que esperaba. Los participantes, también: antes de despedirse ya hablaban de repetir.
Si un día recorres el PR-CU 92 por tu cuenta, acuérdate de ellos cuando pases junto a las ruinas de la Tinada de la Tía Cleta o veas la boca de la Cueva de la Sierpe. Hay gente en Puente de Vadillos que conoció esos rincones cuando tenían otra vida, y basta con preguntar para que te la cuenten.
Conoce el Molino de Chincha con Juanma
Cañibike tiene su base en Cañizares, el municipio al que pertenece Puente de Vadillos. Si quieres recorrer el embalse a pie o en kayak, o saber si habrá otra jornada como la de septiembre, escríbele a Juanma por WhatsApp y lo organizáis juntos.

